Santuario romano femenino en Valencia con 120 inscripciones latinas

Descubrimiento histórico en Cova Dones: un santuario romano único en el Imperio
En las profundidades de la cueva Cova Dones, ubicada en Millares, Valencia, los arqueólogos han identificado un santuario romano femenino con características sin precedentes en el territorio que dominó el Imperio Romano. Durante la campaña de investigación de 2026, finalizada en junio, los equipos de las universidades de Alicante y Zaragoza han revelado el hallazgo más espectacular de los últimos años: 120 inscripciones latinas que convierten este yacimiento en un lugar arqueológico excepcional a nivel mundial. Este santuario romano representa la mayor concentración de grabados latinos jamás encontrada en una cueva-santuario imperial.
De 15 a 120 inscripciones: un multiplicación extraordinaria de vestigios
Lo que hace apenas unos años se conocía como un modesto santuario romano con aproximadamente quince inscripciones ha experimentado una transformación arqueológica radical. Los investigadores dirigidos por Virginia Barciela de la Universidad de Alicante y Aitor Ruiz-Redondo de la Universidad de Zaragoza han multiplicado por ocho el número de grabados documentados. Previamente, los arqueólogos conocían apenas una veintena de inscripciones latinas dispersas en la cueva, pero la metodología exhaustiva empleada durante la campaña 2026 ha permitido localizar y catalogar 120 fragmentos de texto grabado en la roca.
La mayoría de estas inscripciones corresponden a los primeros dos siglos de nuestra era, proporcionando un registro temporal concentrado de la actividad religiosa y social que se desarrolló en el santuario romano durante el período más activo de ocupación romana en Hispania.
Un santuario romano dedicado al culto femenino de una diosa misteriosa
El análisis detallado de las inscripciones ha revelado información fascinante sobre la naturaleza y función del santuario romano. Silvia Alfayé, profesora de Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, ha explicado que gracias a cinco inscripciones votivas se ha confirmado la veneración de una divinidad a la que se denominaba reverencialmente "Domina", que significa "la Señora". Las mujeres ejercieron una participación activa en el culto a esta deidad, según indican los análisis epigráficos.
En tres de las inscripciones aparece la advocación "MALACI", una denominación totalmente desconocida hasta ahora en la historia del panteón romano. Los investigadores trabajan en la lectura definitiva de esta advocación, que probablemente estaba relacionada con elementos naturales como el agua o con prácticas rituales específicas asociadas al ámbito femenino.
Práctica religiosa organizada y sostenida
Sergio García-Dils, profesor de la UNED-Sevilla especializado en religión romana, ha señalado que la concentración de al menos cinco inscripciones dedicadas a la misma divinidad demuestra que no se trataba de visitas religiosas esporádicas o rituales improvisados. Muy al contrario, la evidencia apunta hacia un culto específico, organizado y sostenido en el tiempo, dedicado exclusivamente a esta deidad femenina. La ubicación estratégica de los grabados, concentrados en una zona muy específica del santuario romano y alejados de la entrada de la cueva, refuerza esta interpretación de un culto planificado y estructurado.
Artefactos que confirman la presencia activa de mujeres
El hallazgo del santuario romano se complementa con el descubrimiento de múltiples objetos que atestiguan la participación femenina en las prácticas rituales. Entre los materiales localizados se encuentran dos anillos, una pulsera de considerable antigüedad, vasos con forma de cáliz característicos del período romano, fragmentos de cerámica antigua y restos faunísticos. Sin embargo, el detalle más revelador son las "fusayolas", piezas que funcionaban como contrapesos en los husos utilizados para el trabajo textil.
La presencia masiva de fusayolas en el santuario romano sugiere que estas herramientas se ofrecían como exvotos a la divinidad. Este patrón de ofrenda es particularmente significativo porque en la antigüedad los instrumentos textiles estaban inequívocamente asociados al trabajo y la identidad femenina. La combinación de estas evidencias materiales, junto con el propio nombre de la cueva "Cova de les Dones" (Cueva de las Mujeres en valenciano) y las inscripciones con nombres femeninos, configura un cuadro arqueológico coherente que demuestra la relevancia central de las mujeres en el santuario romano.
Significancia arqueológica global del santuario romano
La importancia de este santuario romano trasciende el contexto local o incluso peninsular. Con sus 120 inscripciones latinas, Cova Dones se posiciona como el yacimiento de su tipo con mayor concentración de grabados en todo el territorio que llegó a dominar el Imperio Romano, desde los tiempos de Augusto hasta los de Trajano. A lo largo y ancho del vasto imperio se distribuyen otras cuevas-santuario de carácter similar, pero ninguna ha conservado una colección de inscripciones latinas tan numerosa y bien documentada como la del santuario romano de Millares.
Los investigadores de la Universidad de Zaragoza han expresado que el estudio conjunto de las inscripciones y de los materiales arqueológicos permitirá reconstruir con mayor precisión las prácticas rituales que se desarrollaron en este espacio a lo largo de varios siglos. Esta información será fundamental para entender mejor los sistemas religiosos femeninos en la antigüedad romana y el papel de las mujeres en las estructuras cultuales del Imperio.
Historial de descubrimientos en la cueva de Millares
El proyecto de investigación denominado DONARQ, financiado por la Generalitat Valenciana y la British Academy desde 2023, ha transformado Cova Dones en uno de los yacimientos más estudiados y reveladores de España. Las campañas sucesivas han documentado un palimpsesto arqueológico extraordinario que abarca miles de años de ocupación humana.
En 2023, los investigadores confirmaron que la cueva alberga el mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del este peninsular, con más de cien pinturas y grabados que datan de hace más de 24.000 años. Durante la campaña de 2024, identificaron el santuario romano situado a más de 200 metros de profundidad dentro de la estructura subterránea. En 2025, el equipo analizó más de cien espeleofactos, es decir, formaciones estalagmitas que fueron modificadas deliberadamente durante la prehistoria con fines rituales o prácticos. Ahora, en 2026, el hallazgo de las 120 inscripciones latinas ha elevado el perfil internacional del santuario romano de Cova Dones a niveles sin precedentes en la arqueología mediterránea.
Perspectivas futuras de investigación
Los equipos de investigación continúan trabajando en la interpretación completa de las inscripciones y en la reconstrucción de los rituales que tuvieron lugar en el santuario romano. Los datos preliminares ya han permitido establecer que Cova Dones fue una cueva-santuario frecuentada sistemáticamente por mujeres durante la época romana. Las futuras campañas arqueológicas prometen revelar más detalles sobre la naturaleza exacta del culto a "Domina" y sobre la advocación "MALACI", así como sobre la estructura sociorreligiosa de las comunidades femeninas que utilizaban este santuario romano como lugar sagrado durante los siglos I y II de nuestra era.